De Foro a Alcaicería

Foro y Alcaicería de Sevilla

Cuando desde GuiArte me propusieron una colaboración en este blog escribiendo algo en relación a oficios y artesanías, no pude evitar recordar los paseos que con mi colega Pablo Pardal, arquitecto apasionado por la vida en las ciudades históricas, me doy a veces por el centro de Sevilla. En esos recorridos, entre paradas para un café o ante un elemento que nos llamara la atención del casco histórico, comentábamos lo sugerente que es en realidad el que una ciudad tan antigua siga conservando su carácter de habitabilidad, el hecho de que haya gente que pasee y siga usando la calle como lugar de encuentro social, no solo de consumo rápido e impaciente, a pesar de ser una ciudad que arriesga con convertirse en una ciudad-museo ausente de población local, un parque temático donde las masas de visitantes se detuvieran solo para hacerse las fotos de rigor con un bonito pero desierto escenario detrás. Nos dábamos cuenta que uno de los factores que convierten al centro de Sevilla en un lugar todavía, en este sentido, humano es que en él perduran aún oficios.

Visitas Guiadas en Sevilla
Principios de S. XX de la Plaza del Pan

No pude dejar de pensar, en definitiva, en los espacios donde se desarrollan estas actividades que van más allá de la mera transacción comercial; los oficios contienen saberes que nos hablan de un modo de vida ciudadano tan antiguo como la propia ciudad clásica y mediterránea, tipología en la que se encuadra perfectamente la propia Sevilla. Compartiendo y contrastando nuestros conocimientos –y dudas- sobre el urbanismo y la historia sevillanas, Pablo y yo nos dimos cuenta en fin de cómo no es casual que el área central comprendida entre la Plaza del Salvador, Plaza del Pan y la Alfalfa, sea hoy una de las zonas precisamente más vivas de esta ciudad andaluza.

El entorno es una zona históricamente comercial, lo ha sido siempre y lo sigue siendo actualmente. Lo interesante es que en este área parece que se ubicaba uno de los foros romanos, de época imperial, de la antigua Hispalis. Los foros son plazas públicas que por los edificios que allí se encuentran concentran la vida política, religiosa y económica de las ciudades clásicas, el ágora de los griegos. Sevilla fue desde antiguo un centro de intercambios en estrecha relación con la navegación marítima y fluvial. Un puerto comercial con astilleros similares a los de Gades. Las factorías de salazón que los arqueólogos han encontrado en la avenida de Roma y del Palacio Arzobispal, además de en el Solar de la Encarnación, juntos con hornos de alfarería, confirman materialmente esa actividad comercial ligada al mar de la ciudad que registran autores clásicos como Estrabón… Porque entonces el río llevaba más agua y era más ancho, casi un lago, la ciudad se construyó en lo que hoy son sus puntos más altos. Por eso, el foro imperial se situaría en concreto en el punto elevado de la vecina Plaza de la Alfalfa, surgido del cruce de las calles principales norte-sur, el Cardo (calles Alhóndiga-Abades) y este-oeste, el Decumano: la calle Alcaicería coincidiría con ese Decumano máximo -de este a oeste-, continuando tras la Alfalfa por Águilas.

La Sevilla romana parece que incluso contó con un “Foro de las Corporaciones”, como en Ostia, en sector sur vinculado al puerto fluvial, que se correspondería con la zona actual de la Catedral, junto al río Betis de entonces.
Las termas del foro estarían en la Cuesta del Rosario (véanse las cisternas o Torre del Agua en la Pescadería). Las posibles Tabernae que los arqueólogos intuyen en la calle Alcaicería nos hablan pues de que en época romana Sevilla fue ya una ciudad de mercaderes.

En el periodo andalusí, la época de dominio islámico medieval, toda esta zona continuó teniendo un claro valor comercial. Los mercados en la Sevilla Islámica eran de dos tipos, mercados extramuros (usados de forma intermitente, productos del campo y ganadería) e intramuros, el llamado zoco o suq. Heredero de las ágoras y foros de las ciudades clásicas, la diferencia de composición de estos espacios mercantiles con respecto a las ciudades grecorromanas es su desarrollo lineal frente al cuadrado/rectangular de la plaza; el suq es una calle estrecha con tiendas. Lo más frecuente es que cada una de estas calles se dedique a un oficio. El conjunto de calles forma un bazar. La zona de mercado más importante de la ciudad se localiza en la Medina, el núcleo urbano central donde está también la mezquita y la casa del gobernador: centro religioso-político- económico.

Rutas culturales
Entorno Mezquita de Ibn Adabbas

El suq se sitúan entonces en zonas de paso, mejor, de unión, entre puntos importantes como puertas y mezquitas, son calles así por donde pasa mucha gente, ideal para concentrar allí productos. Se configura así una jerarquía: más alejadas del centro de la Medina están oficios como cuchilleros, herreros, etc. Estaban, eso sí, intramuros, porque las ordenanzas municipales recordaban que interrumpieran sus ruidosos trabajos a la hora de las oraciones canónicas, por lo que no debían andar lejos de las mezquitas. Y aún más lejos aún, muchas veces extramuros, tintoreros, zurradores (de la piel), curtidores, etc. Pensamos Pablo y yo en esos momentos en el nombre de esas calles de Sevilla, lo alejadas que están de aquí, como el Barrio San Bartolomé.

Junto a la mezquita mayor se encuentran por lo general aquellas tiendas más lujosas, como perfumerías (ver c/ Herbolarios, llamada también Especiería de las Mujeres) o encuadernadores; la calle Huelva, por cierto, era la calle de las Confiterías. El mercado principal de la Sevilla andalusí pre-almohade (siglo VIII-mediados del XII) se situaba en torno a la mezquita aljama de Ibn Adabbas, hoy iglesia del Salvador. La propia mezquita formaba parte de ese entramado religioso-comercial, con su patio que funcionaba como punto de encuentro social, de alguna manera continuando la tradición urbana clásica de un espacio de sociabilidad propia del foro. Alrededor de ella se integraban tiendas: curiosamente, en lo que hoy es la trasera de la Iglesia del Salvador, antigua mezquita de Ibn Adabbas, podemos ver comercios embutidos en su estructura, por lo que aunque cambiara los usos del templo islámico a iglesia, el espacio no perdió su relación con la mercadería, hay pues una continuidad.

GuiArte Sevilla
Comercios embutidos en la trasera de la Iglesia-Mezquita

El tipo de mercado que había aquí entonces era la Alcaicería, como se refleja en el nombre de una de las calle que va de la Plaza del Pan a la Alfalfa. Miramos Pablo y yo los planos, las tres suq o calles estrechas, paralelas, vistas en planta desde arriba forman efectivamente como una basílica de tres naves. Nos viene a la mente la Alcaicería de Granada, cerca de la Plaza de Bib Rambla, ¡en planta es muy similar! La etimología del término “alcaicería” no es clara, si bien es muy reveladora al respecto: se atribuye al hecho de que el emperador Justiniano concedió el derecho al comercio de la seda a los pueblos árabes. Conociéndose al emperador entre los árabes como qaysar (Caesar = césar), evolucionó hasta Al-qaysar y de ahí a Alcaicería. Esta estructura tiene un claro precedente en las basílicas romanas. Como ellas fueron en muchas ocasiones edificios cerrados, después fueron un suq pero que se podía igualmente cerrar por la noche: esto era así por la riqueza de los productos, se cerraba para proteger lujosas mercancías como la seda o la plata de la orfebrería.

La dinastía almohade, norteafricana e invasora en el siglo XII, va a construir una nueva mezquita mayor más grande y monumental en lo que hoy es la catedral y donde en la Antigüedad se piensa que estaba el puerto y el foro de las corporaciones romano. Lo hace como parte de una estrategia de propaganda para ganarse el favor de la población local. El centro político y religioso de la ciudad se traslada al sur de la ciudad, por lo que también se trasladó el centro económico, organizándose una nueva alcaicería en torno a la calle Hernando Colón. El centro vital, el corazón de Sevilla, siguió sin embargo siendo esta zona de la Plaza del Pan-Alfalfa-Salvador. Resulta de hecho curioso que es esta una de las zonas del centro donde hoy se concentra un mayor número de tiendas, por lo que el valor comercial que este área tuvo ya en época andalusí, cuando no romana, no se ha perdido; al contrario continúa, en la actualidad.

Las formas de la ciudad cambian, pero quizá no así su espíritu. Por el bien de una ciudad humana, esperemos que así siga.

Juan Alberto Romero, Historiador del Arte.

 

BIBLIOGRAFÍA

Beltrán Fortes, José; González Acuña, Daniel; Ordoñez Aguda, Salvador: “Acerca del urbanismo de Hispalis. Estado de la cuestión y perspectivas”, 2005

González Acuña, Daniel: “Hispalis, puerto romano de la Bética. Aproximación urbanística”, 2008

Rodríguez Temiño, Ignacio: “Algunas cuestiones sobre el urbanismo de Hispalis en época republicana”, 1991

Valor Piechotta, Magdalena: “El Mercado en la Sevilla islámica”, 1994

VV.AA. Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993

Posted on: julio 16, 2016, by :

4 thoughts on “De Foro a Alcaicería

    1. Umm, recogemos el guante y posiblemente hagamos referencia a este gremio en futuros artículos. Ya hemos dedicado uno a un negocio de carbón en la Calle Parras, muy cerquita de Escoberos.
      Un saludo y gracias por comentar

  1. Magnífico artículo, muy interesante, pedagógico y visual si conoces las zonas de las que se habla. Es importante ser consciente de cómo hoy siguen siendo esos espacios urbanos lo mismo que hace siglos. Con vuestro permiso lo voy a dar a leer a mis estudiantes en la clase de “Historia de Sevilla en su escenario” porque es digno de ser leido. Enhorabuena.

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